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Archivo para la categoría ‘Curso Autismo’

Cursos sobre Autismo

Viernes, 23 de Julio de 2010

Cursos sobre autismo

La asociación Autismo Sevilla realiza a lo largo del curso diversas actividades destinadas principalmente a estudiantes universitarios. Estas actividades están reconocidas,mediante convenio, como créditos de libre configuración.

Todos los años se programan los siguientes:

Introducción al autismo: “El autismo en las diversas etapas de la vida”

Tendrá lugar de nuevo en el curso 2010-2011 en el mes de noviembre.

Curso de Profundización: “Teoría y Práctica en al Autismo”
Debido al alto número de inscripciones y a restricciones de espacio ha sido necesario realizar una selección entre las solicitudes recibidas.

El curso tendrá lugar a lo largo de los meses de marzo, abril y mayo. Se celebrará en el aula 4 de la Facultad de Psicología.

Para cualquier consulta, pueden escribir a formacion@autismosevilla.com

Curso Autismo

Afabeto dactilológico

Viernes, 23 de Julio de 2010

El alfabeto dactilológico es la representación manual del abecedario en el espacio. Generalmente se utiliza cuando no existe un signo para el elemento o pensamiento que se desea expresar, para los datos personales como el nombre o los apellidos, o cuando es necesario conocer la escritura exacta de alguna palabra.

pedeis descargalo en http://www.fundacionverbum.org/Alfabeto%20Dactilol%F3gico.htm

Curso Autismo

Musicoterapia y Autismo

Lunes, 19 de Julio de 2010

MUSICOTERAPIA Y AUTISMO

 Artículo presentado en las VII Jornadas de AMURA BS.AS. 1997 y publicado en las Actas de las Primeras Jornadas de Autismo Infantil de APADEA filial Mendoza, 1999. Corregido y aumentado para introducción de texto básico sobre seminarios de “Musicoterapia en Autismo y TGD” en cursos de titulación propia en Musicoterapia: Univ. Autónoma de Madrid, Univ. Pontificia de Salamanca, Univ. Católica de Murcia, Instituto de Terapias Globales de Bilbao, Centro Univ. Villanueva adscrito a la Univ. Complutense de Madrid.

Desde una concepción de las patologías como tipos de “organizaciones psicobiológicas diferentes” y no como “desorganizaciones de la normalidad”, encontramos desde nuestro trabajo cotidiano con niños autistas o que padecen trastornos generalizados del desarrollo, que desde el hacer musicoterapéutico aportamos una escucha también diferente:

•intercambio de sonidos y silencios;
•estereotipias transformadas en juego en la repetición;
•espejo de movimientos, referente último de la presencia del otro;
•espera paciente de tiempos en búsqueda del “tempo” y “pulso” personales;
•permiso de exploraciones espaciales sonorizando objetos e incorporando sensaciones;
•contención cuerpo a cuerpo, delimitante de espacios personales
Realizamos una permanente búsqueda de la estructura sonoro-témporo-corpo-espacial de ese niño que se nos presenta como “desconectado”, ausente en su presencia, rítmico en sus rituales, en sus estereotipias, o en sus acúfenos, melódico en sus ecolalias y en sus gritos, armónico en sus desarmonías. (Quizás suenen o resuenen estos párrafos como mera literatura, un intento más de agregarle magia poética a una realidad patética que encontramos cotidianamente en nuestros consultorios).

Como artistas intentamos brindar un ámbito donde el niño encuentre un equilibrio entre el respeto por su accionar y la posibilidad de creación. Como terapeutas tratamos que este ámbito respete estructuras básicas que le ofrezcan la seguridad necesaria para sus nuevos aprendizajes respecto de la relación con los objetos, las personas y consigo mismo. Se establece así un vínculo, desde el cual se irá aportando al proceso terapéutico basándonos fundamentalmente en la comunicación.

En instituciones es factible encontrar niños con cuadros neurológicos complejos, en los cuales, la “desconexión” y las conductas autísticas son un componente más: Síndrome de Rett, Síndrome de West, Parálisis Cerebrales, secuela de Rubéola congénita, Esclerosis Tuberosa, secuela de Citomegalovirus, Síndromes convulsivos de diferentes tipos, hipoacúsicos, etc.

Desde la Musicoterapia no evaluamos un diagnóstico sino cómo ese ser humano, rotulado de determinada manera se relaciona con el sonido y sus parámetros, cómo se expresa motrizmente, cómo utiliza su voz y es capaz de imitar ya sea con o sin objetos acciones sonoras o corporales.

En ocasiones las imitaciones son pequeñas acciones asincrónicas o diferidas; otras veces aparecen como mera expresión del reflejo cócleo recurrencial, sin embargo indican cierto nivel de conexión y cuál será el umbral comunicacional. Hay sesiones que comienzan con actitud indiferente por parte del Musicoterapeuta, otras en las que se imitan llantos o gemidos característicos; a veces el diálogo se establece desde el movimiento, otras reforzando la magia de ausencias y presencias detrás de una cortina o dentro de una gran caja. Los juegos sonoros que se realizan se basan generalmente en las estereotipias motoras que trae el niño, trasladándolas a un tambor, una flauta o una guitarra, brindándole otra utilidad al gesto, y motivando un cambio cualitativo en la relación con los objetos. Ya no será el gesto como descarga o autoestimulación sino el gesto en función de obtener algo placentero de un objeto determinado.

Cada niño es un pot-pourri sorpresivo de movimientos, miradas furtivas, descargas rítmicas. Nos desafían en una búsqueda permanente de recursos comunicacionales y en consecuencia, a desarrollar al máximo nuestra capacidad creadora. Es difícil establecer constantes de respuestas relacionadas con determinados estímulos sonoros, sin embargo conociendo a fondo a cada niño podemos inferir que ciertas pautas pueden ser generales y son aquellas que se refieren a intensidad del sonido y altura. Sin embargo estas pautas no pueden ser generalizadas si el niño no está en una situación de juego altamente placentera en la cual no necesite desplegar sus conductas defensivas debido a alguna pequeñísima señal de posible inseguridad.Es frecuente encontrar niños que tapan sus oídos defendiéndose del “habla” y sin embargo luego es posible hallarlos apoyados en altavoces de un equipo de sonido a máxima intensidad.

Para el Musicoterapeuta poder situarse en la escucha del niño, implica anticipar reacciones de aislamiento, abarcando lo que suena dentro y fuera del consultorio; es una escucha que intenta dominar el tiempo y el espacio, ya que hay ocasiones que en la calle o en la sala de espera, o en otra habitación de la casa suceden escenas que invaden el contexto y modifican la escena que se actúa con el niño. Concluyendo agregaré que los Musicoterapeutas no actuamos de maneras diferentes ante diferentes “organizaciones psicobiológicas”, ya que las relaciones se dan entre un Sujeto, un Musicoterapeuta y objetos sonoros, o no, que entrarán en juego, componiendo su propia obra y con las reglas dadas por cada sujeto en cada situación.

Basándonos en conceptos vertidos desde la Neuropsicología conocemos la preponderancia del hemisferio cerebral derecho en la recepción de los estímulos musicales, en lo que hace a los aspectos melódico y armónico, ya que es el hemisferio que capta al mundo de manera integral. Por otro lado conocemos que en las personas con autismo encontramos un tipo de pensamiento con serias dificultades para el análisis y la comprensión de los “tempos” ya sean mentales o naturales del mundo que los rodea, lo que se corresponde con la actividad principal del hemisferio izquierdo.

Podríamos inferir entonces que esa predilección especial por las experiencias sonoras que tienen los niños que padecen autismo, puede estar relacionada con una mayor dificultad para comprender el ritmo del lenguaje o de la música misma, sin embargo cuando prevalece la melodía y la armonía en el hecho musical, encontrarían una especie de vibración al unísono consigo mismos, que los “salva” aparentemente, de tener que decodificar intelectualmente el mensaje sonoro que reciben, ya que solo necesitan una decodificación más primitiva, que se produce en el nivel de la sustancia reticular y los núcleos de la base, donde está demostrado que se registran las emociones.

El cuerpo humano recubierto por la piel, es en primera instancia, tacto, ya que es el primer órgano en la formación embrionaria. La sensibilidad compleja (táctil, térmica y álgica) permanece mucho tiempo difusa e indiferenciada en el niño pequeño, estando en estrecha conexión con los otros órganos de los sentidos (oído, vista, olfato y gusto) y con la sensibilidad kinestésica y del equilibrio, es decir que la piel reacciona a estímulos de naturaleza diferente (no puede rechazar una señal vibrotáctil o electrotáctil: no puede cerrar los ojos o la boca ni taparse las orejas ni la nariz). Esta indiferenciación de vibraciones que el ser humano percibe desde antes de nacer parece ser que se mantiene como tal a lo largo de la primera infancia del niño que nace con autismo, siendo estas personas hipersensibles a las sutiles variaciones acústicas o a los fenómenos vibratorios del ambiente.

El espacio sonoro es el primer espacio psíquico y existe desde el estado gestacional: está compuesto por los ruidos exteriores cuando son bruscos o fuertes, gorgoritmos desde el interior, los propios gritos en el nacimiento y luego el hambre, el dolor, la cólera, todo esto acompañado de una imagen motriz activa. Sobre este fondo de ruidos puede elevarse “una melodía” hecha de sonidos ricos en armónicos: la voz humana, hablada o cantada, con sus inflexiones y sus variantes, que si son consideradas características de una individualidad y reconocidas fehacientemente por el bebé normal al nacer, para el niño autista son solo eso: la melodía del lenguaje, y quizás sea lo único que es capaz de registrar y decodificar, sin llegar a comprender su significado real, sino simplemente su sonar, sin significación intelectual, pero sí emocional.

Estas primitivas sensaciones sonoras están en estrecha relación con las primeras experiencias propioceptivas de balanceo, de contracción y de relajación, ritmos primigenios de la actividad del futuro bebé. Experiencias también relacionadas con conductas instintivas de defensa y protección que se prolongarán al nacer. En la primera comunicación madre – bebé los cambios de tono muscular serán el código que conjuntamente con la voz ayudarán al niño a reconocer a esa mujer de la cual salió al mundo aéreo. Sin embargo en el autista, los balanceos, quedarán afianzados como mera autoestimulación propioceptiva, recuerdo primigenio del inicio del accionar motriz.

El código empleado en esta transmisión tónico afectiva es la variación rítmica. Durante la gestación se ha ido estructurando lo que podemos llamar el analizador rítmico, a partir de los latidos cardíacos y las variaciones del ritmo respiratorio de la madre. Las variaciones en el tono en general se producen a través de las variaciones que el ritmo determina sobre el aparato vestibular (mecimiento).

Las causas genéticas que modifican la migración neuronal en determinado momento del desarrollo de ese niño que luego se nos presentará como autista, no cambian la situación de estar ante un ser humano con serias dificultades de comunicación con su medio y con serias dificultades para comprender lo que le sucede a él y a las personas que lo rodean. Entendemos que debemos brindar productos culturales humanos para su desarrollo, teniendo en cuenta la teoría de la plasticidad cerebral y la influencia de la cultura en el proceso básico del aprendizaje.

La música es un hecho inherente al ser humano, es expresión de emociones y sensaciones, recrea los sonidos de la naturaleza, y los combina con exclusivo efecto expresivo, desprovista de intelectualidad. La Musicoterapia surge entonces como una terapia más, pero desde la cual se intentará una conexión con el universo de las emociones y los afectos.

Los musicoterapeutas “jugamos” con las vibraciones, estimulamos la percepción a través de la piel, del movimiento de aire recibido por el analizador auditivo como sonido, con sus timbres, sus intervalos sus ritmos, etc. Los objetos intermediarios (instrumentos musicales o fuentes sonoras en general) le permiten a la persona autista una relación exenta de pánico y le brindan un marco de seguridad afectiva que surge de la propia actividad lúdico-sonora en pos del desarrollo de la intersubjetividad. El juego sonoro no-verbal, o el canto utilizado sin contenido semántico, pueden brindar un modelo expresivo donde de alguna manera cabe la anticipación y el colocarse en el lugar del otro para poder continuar con la experiencia sonoro-musical planteada.

Curso Autismo

Curso Autismo Fundación Verbum

Martes, 13 de Julio de 2010
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Objetivos

Recordar un marco conceptual de “desarrollo normal” para mantenerlo como referencia al entender las alteraciones fundamentales que se producen en las alteraciones enmarcadas como “trastornos del desarrollo”.

- Desde una explicación multidisciplinar, conocer la multicausalidad del trastorno autista. – Disponer de información suficiente que permita diferenciar las distintas categorías que pueden darse en el llamado “espectro autista”

- Revisar los criterios diagnósticos al reconstruir la evolución histórica del concepto de autismo y unificarlos en los que en la actualidad son criterios universalmente aceptados

- Valorar los recursos con los que contamos desde los puntos de vista médico, psicológico y educativo

- Conocer particularmente las pautas de la intervención en las áreas de comunicación y lenguaje que en la actualidad se ponen a disposición de pedagogos, psicólogos, profesores, educadores y padres que van a tener contacto con personas enmarcadas en el espectro autista

- Valorar la necesidad de que muy tempranamente los niños con rasgos de autismo ya dispongan de recursos para mantener relaciones y comunicación con las personas que les rodean

Contenidos
El material de estudio se centra en un manual del que son autores D. Juan Martos Pérez y D.ª Candelas Martínez Díaz-Jorge, director y terapeuta del Centro de Diagnóstico y Tratamiento Deletrea de Madrid. El libro se estructura en los siguientes capítulos:

1. Definición del trastorno. El clásico trabajo de Leo Kanner y la evolución posterior – Índices de detección precoz – Qué significa espectro autista – Inventario de espectro autista.

2. El autismo desde la psicología y desde la biología.

3. Evaluación. Criterios diagnósticos – Asperger – Rett – Trastorno desintegrativo de la niñez – Instrumentos de evaluación.

4. Desarrollo de la comunicación y el lenguaje. Su alteración en autismo.

5. Principios generales del tratamiento en autismo.

6. El tratamiento de la comunicación y el lenguaje.

7. Casos clínicos.

Tiempo estimado de estudio
Se estima que, empleando una hora diaria, y contabilizando los contactos con el tutor asignado, en tres meses se habrán superado todas las evaluaciones del curso.

Curso Autismo